Introducción
⌅El
fenómeno del cambio climático se ha consolidado como una de las mayores
emergencias globales de nuestro tiempo, requiriendo un nivel de
atención sin precedentes y una movilización internacional para la
búsqueda de estrategias destinadas a enfrentarlo y mitigarlo. Desde la
publicación del libro Primavera Silenciosa (Carson, 1962Carson, R. L. (1962). Silent Spring. Houghton Mifflin.
),
la conciencia ambiental ha evolucionado, reconociendo la interconexión
entre las actividades humanas y los sistemas naturales.
El Grupo
Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) define
el fenómeno del cambio climático como una alteración significativa del
clima atribuible directa o indirectamente a la actividad humana (IPCC, 2001IPCC. (2001). Climate Change: 2001. Assessment report and current activities under the UN Framework Convention on Climate Change. https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2018/05/SYR_TAR_full_report.pdf
). No obstante, la comprensión del cambio
climático trasciende la esfera puramente ambiental para ser considerado
un problema de sostenibilidad dada su profunda incidencia en los ámbitos
sociales y económicos (Herrán, 2012Herrán, C. (2012). El cambio climático y sus consecuencias para América Latina (pp. 1-8). http://www.fes-energiayclima.org/
); por lo que, Naciones Unidas (ONU) lo considera un problema común de la humanidad (ONU, 2015ONU. (2015). Convención Marco sobre el Cambio Climático. Aprobación del Acuerdo de París. Publicación de las Naciones Unidas. https://www.un.org/es/climatechange/paris-agreement
).
En este contexto, la ONU y
la CMNUCC promueven la necesidad de enfoques multidisciplinarios, donde
las ciencias sociales junto a otras juegan un papel fundamental.
Históricamente, el estudio de los fenómenos ambientales ha estado
dominado por las ciencias naturales y técnicas, lo que ha generado
asimetrías que invisibilizan la dimensión social y cultural de los
problemas ambientales (García, 2018García, R. Y. (2018). Redes
sociales de conocimiento tradicional vinculadas con la actividad de la
pesca para el Manejo Integrado de Zonas Costeras en el Castillo de
Jagua-Perché, Cienfuegos (2016-2017). (Tesis Doctoral). Universidad Central Marta Abreu de Las Villas.
).
Ante ello, diversos autores plantean la necesidad del enfrentamiento
del cambio climático, incorporando la perspectiva de las ciencias
sociales, favoreciendo un diálogo de saberes y la participación
comunitaria. (González y Wei, 2025González,
A. M., & Wei. (2025). Avances en la Investigación
Interdisciplinaria sobre la Sostenibilidad Ambiental y el Cambio
Climático. CogNexus, 1(1), 23-28. https://doi.org/10.63084/cognexus.v1i01.32
; Meira et al., 2018Meira,
P. A., González, E., & Gutiérrez, J. (2018). Climate crisis and the
demand for more empiric research in social sciences: Emerging topics
and challenges in environmental psychology. Psyecology: Revista Bilingüe de Psicología Ambiental, 9(3), 259-271. https://doi.org/10.1080/21711976.2018.1493775
; Saidul y Kieu, 2021Saidul, M., & Kieu, E. (2021). Sociological Perspectives on Climate Change and Society: A Review. Climate, 9(7). https://doi.org/10.3390/cli9010007
)
Cuba, como Pequeño Estado
Insular en Desarrollo (PEID), es particularmente vulnerable a los
efectos adversos del cambio climático, incluyendo el aumento del nivel
del mar, eventos meteorológicos extremos y la salinización de acuíferos
costeros. Ante esta realidad, el país implementa políticas y estrategias
como la Tarea Vida (CITMA, 2017CITMA. (2017). Enfrentamiento al Cambio Climático en la República de Cuba: Tarea Vida. 12-12. http://financiamientoclimatico.cubaenergia.cu/index.php/descargas/8-folleto-tarea-vida/file
), un plan de Estado para el enfrentamiento al
cambio climático que enfatiza la necesidad de integrar la investigación
científica con la acción gubernamental y comunitaria.
Por consiguiente, esta política estatal reconoce el valor e importancia de la protección de los recursos naturales, y de manera particular de las zonas costeras, además, presta atención a los diversos problemas ambientales que estos espacios frágiles presentan. Sin embargo, la efectividad de políticas como estas depende de múltiples factores, donde la comprensión y percepción de la población sobre este problema resultado de vital importancia.
La percepción social es entendida
como el proceso cognitivo y afectivo complejo mediante el cual los
individuos organizan e interpretan la información del entorno para darle
significado (Edelsztein y Castellsaguer, 2024Edelsztein,
V., & Castellsaguer, D. (2024). Percepción social de estudiantes de
escuela técnica sobre uso de glifosato en el cultivo de soja
transgénica. Educación Química, 31(2), 17-39. https://educacionenquimica.com.ar/index.php/edenlaq/article/view/259
; Núñez et al., 2008Núñez, L., Espina, M., Martín, L., Vega, L., & Ángel, G. (2008). Perspectiva metodológica en las percepciones socioambientales. Población cubana y comunidades locales. Editorial Caminos.
).
A su vez, los estudios de percepción social constituyen una herramienta
socioambiental de relevancia pues permiten la comprensión de las
lógicas locales al interpretar la realidad de los impactos económicos,
socioculturales y ambientales en el territorio. (Lacruhy y Aguirre, 2025Lacruhy,
C., & Aguirre, L. (2025). Normatividad y percepción del turismo
sostenible en un área de protección de flora y fauna en México. European Public & Social Innovation Review, 10, 1-20. https://doi.org/doi.org/10.31637/epsir-2025-1214
; Trueba y Ortiz, 2024Trueba, R., & Ortiz, C. F. (2024). Percepción social de medidas de gestión sostenible en el Lago de Cuitzeo, México. Papeles de Geografía, 2024(70), 106-122. https://digitum.um.es/handle/10201/146581
)
Los estudios de percepción
mayormente han sido abordados desde la filosofía y la psicología,
mostrando cómo las vivencias y experiencias individuales influyen en la
comprensión de la realidad. Sin embargo, en las últimas décadas los
estudios de percepción social vinculados a problemáticas ambientales se
han incrementado, cabe destacar las investigaciones de De Ayala (2023)De Ayala, T. (2023). Percepción del cambio climático en Almería. (Tesis de Grado). Universidad de Almería. https://repositorio.ual.es/handle/10835/19484
; Francisco y Moreno (2022)Francisco,
Á., & Moreno, J. R. (2022). La percepción del futuro profesorado
sobre los efectos del cambio climático en la biodiversidad y la
bioculturalidad. evista Internacional de Comunicación y Desarrollo, 4(17), 1-21. https://doi.org/doi.org/10.15304/ricd.4.17.8671
; Hernández et al. (2020)Hernández,
A. A., Dessiree, G., & Valdés, P. R. (2020). Percepción del cambio
climático en agricultores y apicultores de la comunidad Quimis,
Jipijapa. Mikarimin, 6, 91-102. https://revista.uniandes.edu.ec/ojs/index.php/mikarimin/article/view/1713
; Porzecanski et al. (2021)Porzecanski, R., Fraga, V., & Alonso, F. (2021). Percepción social del cambio climático en Uruguay. Resumen ejecutivo (p. 36). PNUD Uruguay. https://www.undp.org/es/uruguay/publicaciones/estudio-sobre-percepcion-social-del-cambio-climatico
y Zeña et al. (2025)Zeña,
S. A., García, M., Pacheco, X. I., & Simón, J. C. (2025).
Divergencias en la percepción del cambio climático: Formación académica y
género en universitarios peruanos. Estudios del Desarrollo Social: Cuba y América Latina, 13(3), 437-459. https://revistas.uh.cu/revflacso/article/view/11669/10287
. Estos evidencian la existencia de
una brecha entre la conciencia del problema y la acción concreta;
reconocen que las diferencias sociodemográficas actúan como factores
diferenciadores clave y reafirman la importancia de utilizar
metodologías mixtas para captar la complejidad de los fenómenos
socioambientales.
En Cuba, en los últimos años se han realizado
varias investigaciones sobre percepción ambiental, destacando la
persistencia de una baja percepción social del riesgo ante fenómenos
naturales y el cambio climático (Brito et al., 2024Brito,
O., Hernández, D., Sedeño, E., & Lao, B. (2024). Vulnerabilidad
social y percepción ante riesgos de afectaciones por peligros climáticos
en Santa Rita, Nuevitas, Camagüey. Cub@: Medio ambiente y Desarrollo: Revista electrónica de la Agencia de Medio Ambiente, 24. https://cu-id.com/1961/v24e22
; Cruz et al., 2024Cruz,
Y., Beenaerts, N., Koedam, N., Reyes, O. J., Milanés, C. B.,
Dahdouh-Guebas, F., & Pérez, O. (2024). Perception of Mangrove
Social‐Ecological System Governance in Southeastern Cuba. Water, 16(17), 2495. https://doi.org/10.3390/w16172495
; González et al., 2025González,
Y., Baldir, B., Blanco, Y., Godefoy, E., & Garea, B. (2025).
Percepción del riesgo ante el cambio climático en pobladores de la zona
costera de La Habana. Cub@: Medio ambiente y Desarrollo: Revista electrónica de la Agencia de Medio Ambiente, 25, 1-11. https://cmad.ama.cu/index.php/cmad/article/view/401/988
; Lorenzo et al., 2023Lorenzo,
A., Rodríguez, D. R., Fernández, E., & Roque, Y. (2023).
Percepciones y actitudes sobre el Cambio Climático según la identidad
ambiental de personas cubanas. Revista Iberoamericana de Psicología, 16(1), 41-51. https://reviberopsicologia.ibero.edu.co/article/view/2522
; Pérez et al., 2025Pérez,
O., Velázquez, Y. R., Quiala, H., & Rivero, R. (2025). Perception
and Cultural Practices on Beach Socio-Ecosystems for Adaptive Governance
in Southeastern Cuba. American Behavioral Scientist, 0(0). https://doi.org/10.1177/00027642251394568
; Pérez y Milanés, 2020Pérez,
O., & Milanés, C. (2020). Social perception of coastal risk in the
face of hurricanes in the southeastern region of Cuba. Ocean & Coastal Management, 184, 105010. https://doi.org/10.1016/j.ocecoaman.2019.105010
). Todos ellos constituyen una base
valiosa de conocimiento contextualizado y socialmente relevante, en la
que integran de manera natural las dimensiones ecológica, social y
psicológica.
Particularmente en la provincia de Cienfuegos también
se han desarrollado este tipo de estudios, destacándose los realizados
por Mateo y García (2024)Mateo,
J. A., & García, A. (2024). Análisis de la percepción de
estudiantes pre-universitarios cubanos sobre el medio ambiente y
desarrollo sustentable. Cub@: Medio ambiente y Desarrollo: Revista electrónica de la Agencia de Medio Ambiente, 24. https://cu-id.com/1961/v24e19
y Miranda et al. (2019)Miranda,
C. E., Ramos, M., Alomá, R. M., & Castellanos-González, M. E.
(2019). Percepción social del cambio climático. Estudio en comunidades
costeras de la provincia de Cienfuegos. Revista Cubana de Meteorología, 25(sp), 331-349. https://rcm.insmet.cu/index.php/rcm/article/view/479/718
. Estas experiencias centradas en
poblaciones adultas directamente expuestas a riesgos climáticos lograron
captar la vinculación entre la experiencia local y la construcción del
riesgo percibido.
Este artículo se centra en la comunidad costera O'bourke, en Cienfuegos, Cuba que es una comunidad con particularidades geográficas y socioeconómicas que la hacen especialmente susceptible a los impactos del cambio climático. El objetivo de este estudio es analizar la percepción social sobre el fenómeno del cambio climático en diversos actores sociales de esta comunidad, con el fin de contribuir al desarrollo de estrategias locales de adaptación y mitigación más efectivas y participativas.
Materiales y Métodos
⌅El proceso investigativo adoptó un enfoque metodológico mixto enmarcado en un paradigma interpretativo que buscó encontrar sentido a los fenómenos y hechos sociales en función de los significados que las personas le otorgan a una problemática como el cambio climático. Se seleccionó el estudio de caso de la comunidad costera O`bourke, Cienfuegos, Cuba para comprender la construcción social de la realidad climática a partir de las experiencias, significados y representaciones de los actores locales, empleando para ello el método fenomenológico.
La estrategia de recolección de datos combinó técnicas cualitativas y cuantitativas, para capturar la complejidad de la percepción social. Se aplicaron 25 entrevistas semiestructuradas a actores sociales clave (líderes comunitarios, pescadores, docentes y representantes de instituciones locales) para explorar narrativas individuales, creencias profundas y marcos explicativos sobre el cambio climático. Su naturaleza dialógica permitió indagar en las experiencias vividas y las lógicas locales que subyacen a la percepción del riesgo.
La aplicación del cuestionario a 20 residentes entre 15 y 64 años permitió identificar y cuantificar tendencias, patrones generales de conocimiento y nivel de reconocimiento de conceptos ambientales básicos en un segmento más amplio de la población. La observación participante fue fundamental para triangular y contextualizar los datos. Además, permitió documentar prácticas socioambientales reales, usos del territorio, así como manifestaciones de los problemas identificados en las entrevistas y la dinámica social cotidiana.
La técnica del dibujo se aplicó a 30 niños de la escuela primaria local, entre 8-11 años con consentimiento informado de padres/tutores. Este instrumento se seleccionó por su idoneidad para acceder al imaginario infantil, superando las limitaciones del lenguaje verbal o escrito y por revelar representaciones mentales, emociones y prioridades percibidas por los niños sobre su entorno.
Para determinar la muestra de participantes en la investigación se adoptaron los siguientes criterios de selección:
- Criterio de centralidad/influencia: Líderes formales (delegados del Poder Popular, directivos de organizaciones de masa) e informales (personas reconocidas por la comunidad por su conocimiento o autoridad moral).
- Criterio de exposición/experiencia: Personas con alta exposición a riesgos climáticos (residentes en primera línea de costa, pescadores) y/o con más de 15 años de residencia, lo que asegura una memoria histórica de las transformaciones ambientales de la comunidad.
- Criterio de diversificación social: Se buscó representatividad de los principales sectores ocupacionales y roles comunitarios (pesca, enseñanza, industria, cuidado del hogar, activismo religioso) para captar perspectivas múltiples y reflejo de la estructura demográfica comunitaria.
La validez, confiabilidad y rigor ético de la investigación se garantizó a partir de varios procedimientos. La validez se logró a través de la triangulación metodológica (contrastar resultados de entrevistas, observación, cuestionarios y dibujos) y la triangulación de fuentes (comparar perspectivas de distintos tipos de actores). La confiabilidad se mantuvo a través de un diario de campo detallado en el que se documentó el proceso de recolección. Los guiones de entrevista y las categorías de análisis de los dibujos (ejemplo: presencia/ausencia de elementos naturales, problemas ambientales, soluciones, conexión con fenómenos climáticos) fueron definidos operativamente y aplicados de manera consistente durante los análisis.
Es válido precisar que con la muestra infantil se emplearon consideraciones éticas específicas, tales como el consentimiento informado y asentimiento de padres o tutores; el contexto seguro y familiar; el anonimato y confidencialidad; y la beneficencia y no maleficencia.
Área de estudio
⌅La comunidad costera O'bourke constituye un caso crítico (Flyvbjerg, 2006Flyvbjerg, B. (2006). Five Misunderstandings About Case-Study Research. Qualitative Inquiry, 12(2). https://doi.org/10.1177/1077800405284363
) para el estudio de percepciones climáticas
debido a su vulnerabilidad socioecológica acumulada. Ubicada en la
provincia de Cienfuegos, Cuba, presenta particularidades geográficas e
históricas significativas. Está situada al Norte de la Bahía de
Cienfuegos a 3 km de la ciudad de Cienfuegos, limita al Norte con la
carretera de la CEN y por el noroeste con el Consejo Popular Pastorita; y
por el Este y Sur con la costa interior de la Bahía de Cienfuegos (Figura 1).
Se asienta en una zona de manglares y humedales costeros, lo que la hace intrínsecamente vulnerable a los cambios en el nivel del mar y los eventos extremos. Históricamente, la comunidad se ha dedicado predominantemente a la pesca, una actividad que, en ocasiones, se ejerce de manera no regulada (pesca furtiva), impactando los ecosistemas marinos locales. La población de O'bourke asciende a 936 habitantes, distribuidos en hogares de características socioeconómicas diversas.
Los habitantes de O'bourke han desarrollado un sistema de vida adaptado a su entorno costero, incluyendo el uso de materiales reciclados en la construcción de embarcaciones y el mantenimiento de prácticas culturales y religiosas arraigadas.
La comunidad cuenta con una infraestructura básica que incluye un centro recreativo, una escuela primaria, un centro politécnico y diversas instituciones religiosas. La cercanía a la Central Termoeléctrica “Carlos Manuel de Céspedes” constituye un factor ambiental significativo que influye en la calidad del aire y el agua circundante.
Mediante la observación participante y las entrevistas, se identificaron múltiples problemáticas socioambientales que afectan directamente la calidad de vida en la comunidad:
- Contaminación térmica, por metales pesados, hidrocarburos y detergentes en las aguas.
- Emisión de gases nocivos y contaminación atmosférica por polvo, con origen principal en la actividad industrial cercana.
- Vertimientos de líquidos y residuos sólidos urbanos sin un manejo adecuado.
- Prácticas de pesca furtiva y tala ilegal de manglares para la obtención de leña y la expansión de construcciones.
- Construcciones sin un ordenamiento territorial adecuado, invadiendo zonas vulnerables.
- Salideros de agua potable que contribuyen al despilfarro del recurso.
- Mal estado de viales y deficiencias en la infraestructura comunitaria.
- Escasez de centros recreativos y deportivos, así como insuficientes servicios gastronómicos.
- Deficiente recogida de residuos sólidos, lo que agrava la contaminación local.
Resultados y Discusión
⌅Los hallazgos obtenidos mediante la triangulación de técnicas revelan un panorama complejo respecto al conocimiento ambiental, las percepciones y las disposiciones hacia la acción en la comunidad costera de O’bourke.
Conocimientos y percepciones sobre el medioambiente y el cambio climático
⌅El 100% de los encuestados reconoció el término “medioambiente”. No obstante, las entrevistas semiestructuradas mostraron un espectro de comprensión: mientras algunos participantes lo definieron de manera restrictiva como el entorno natural inmediato, otros lo conceptualizaron como un sistema complejo de elementos vivos y no vivos que interactúan con las dimensiones sociales y culturales.
Respecto al cambio climático, se identificó un conocimiento general superficial y alejado de la conceptualización científica predominante. Aunque la mayoría de los participantes había escuchado el término, sus explicaciones sobre las causas y efectos fueron simplificadas. Estas se atribuyeron predominantemente a factores antropogénicos directos y observables, tales como la contaminación del aire, agua y suelo, la deforestación, la emisión de gases de efecto invernadero (mencionado sin profundizar en los mecanismos), el desarrollo industrial y el crecimiento poblacional.
De manera significativa, todos los actores sociales asociaron el cambio climático con problemáticas ambientales que experimentan directamente: contaminación y disminución de la biodiversidad marina, salinización de suelos, deforestación del manglar para construcción de viviendas, y sequías prolongadas con escasez de agua.
La técnica del dibujo aplicada a 30 niños (8-11 años) ofreció una ventana a su imaginario socioambiental. Los análisis cualitativos de los dibujos (Figura 2) revelaron un patrón temático dominante: la representación de elementos naturales concretos y localizados (árboles, sol, mar, peces) coexistiendo con símbolos de degradación ambiental inmediata, como montículos de basura y troncos cortados.
Esta iconografía evidencia una percepción ambiental anclada en la experiencia sensorial cotidiana, lo que coincide con las narrativas verbales de los adultos, quienes también enfatizaron problemas visibles como la contaminación y la deforestación local. Sin embargo, en ninguna de las producciones gráficas emergieron símbolos o narrativas visuales que representaran procesos climáticos abstractos (como el calentamiento global, el aumento del nivel del mar o los cambios en los patrones atmosféricos) o sus consecuencias a largo plazo.
Esta ausencia simbólica es crucial, pues sugiere que el cambio climático, como constructo científico complejo, no ha sido internalizado en el imaginario infantil de la comunidad como una amenaza concreta y personal. El discurso visual de los niños se alinea así con la visión inmediata identificada en los adultos, reforzando la noción de una percepción del riesgo centrada en lo tangible y presente.
Percepción del riesgo y disposición para la acción
⌅Se constató una escasa participación de la comunidad en acciones socioambientales organizadas. A través de las entrevistas y la observación, se identificaron varias barreras percibidas:
- una falta de información accesible sobre las problemáticas ambientales y las formas de contribuir a su solución;
- una baja percepción del riesgo, donde los impactos del cambio climático se minimizan o se perciben como ajenos a la esfera de acción individual o colectiva;
- la priorización de problemas cotidianos más urgentes, como los salideros de agua, el mal estado de los viales y la deficiencia en servicios básicos, que desplazan la atención de la acción climática; y
- una falta de convocatoria y liderazgo efectivo por parte de instituciones o figuras reconocidas para motivar la participación en iniciativas ambientales.
A pesar de estas barreras, emergieron propuestas de acción concretas por parte de algunos participantes adultos, centradas principalmente en el manejo de residuos sólidos, la reforestación y la educación ambiental. De manera paralela, el imaginario infantil también reflejó propuestas de medidas.
El análisis de los dibujos que incorporaban soluciones (Figura 3) mostró un patrón de acciones reactivas y localizadas: personas recogiendo basura, plantando árboles individuales o colocando carteles de "no contaminar".
Estas representaciones gráficas no incluyeron escenas de planificación colectiva, mitigación sistémica o adaptación a largo plazo, y repiten las soluciones simples mencionadas por los adultos. Este paralelismo entre el discurso verbal adulto y el imaginario infantil sugiere un proceso de transmisión cultural de un marco de acción ambiental limitado a respuestas correctivas puntuales.
Como señalan Núñez et al. (2008)Núñez, L., Espina, M., Martín, L., Vega, L., & Ángel, G. (2008). Perspectiva metodológica en las percepciones socioambientales. Población cubana y comunidades locales. Editorial Caminos.
,
el imaginario social, incluido el infantil, actúa como un repertorio de
soluciones culturalmente disponibles. En la comunidad de O’bourke, este
repertorio parece estar dominado por acciones reactivas, lo que podría
limitar la visualización y aceptación de estrategias de adaptación más
complejas y proactivas frente al cambio climático.
Los resultados
obtenidos en la comunidad de O’bourke delinean una dualidad
característica: un reconocimiento genérico del medioambiente coexiste
con un conocimiento superficial del cambio climático y una baja
percepción de sus riesgos asociados. Esta brecha entre conciencia
ambiental general y comprensión específica de las amenazas climáticas es
consistente con hallazgos previos en contextos cubanos similares. (Mateo y García, 2024Mateo,
J. A., & García, A. (2024). Análisis de la percepción de
estudiantes pre-universitarios cubanos sobre el medio ambiente y
desarrollo sustentable. Cub@: Medio ambiente y Desarrollo: Revista electrónica de la Agencia de Medio Ambiente, 24. https://cu-id.com/1961/v24e19
; Miranda et al., 2019Miranda,
C. E., Ramos, M., Alomá, R. M., & Castellanos-González, M. E.
(2019). Percepción social del cambio climático. Estudio en comunidades
costeras de la provincia de Cienfuegos. Revista Cubana de Meteorología, 25(sp), 331-349. https://rcm.insmet.cu/index.php/rcm/article/view/479/718
)
La atribución causal del cambio climático a factores visibles como la contaminación local y la deforestación, aunque parcialmente acertada, revela una comprensión limitada de los procesos sistémicos subyacentes. Esta conceptualización simplificada puede disminuir la capacidad de los individuos para apreciar la magnitud, urgencia y naturaleza global del problema, reduciendo así su disposición a involucrarse en acciones de adaptación o mitigación. La mención recurrente al desarrollo industrial local, especialmente por actores vinculados a la Central Termoeléctrica “Carlos Manuel de Céspedes”, subraya el papel determinante de la experiencia directa y el contexto laboral en la construcción de narrativas explicativas individuales.
El análisis integrado del discurso
verbal y visual es particularmente revelador. Los dibujos infantiles, al
igual que las narrativas adultas, privilegian lo inmediato y tangible,
omitiendo la representación de procesos climáticos abstractos. Este
hallazgo se alinea con la teoría de la distancia psicológica del riesgo (Botzen et al., 2025Botzen,
W. J. W., Thepaut, L. D., & Banerjee. (2025). Kahneman’s Insights
for Climate Risks: Lessons from Bounded Rationality, Heuristics and
Biases. Environmental and Resource Economics, 88(10), 2663-2688. https://doi.org/10.1007/s10640-025-00980-4
), que postula que los fenómenos percibidos como
lejanos en el tiempo, el espacio o la causalidad (como el cambio
climático global) generan menor preocupación y movilización que las
amenazas concretas y presentes. La iconografía infantil de O’bourke es
un testimonio gráfico de esta distancia, el riesgo se dibuja donde se ve
y se toca, no donde se infiere o se proyecta científicamente.
La
baja percepción del riesgo identificada encuentra eco en estudios
realizados en otros Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID),
donde las preocupaciones climáticas son frecuentemente desplazadas por
problemáticas cotidianas apremiantes, como el acceso al agua (Tiburcio et al., 2022Tiburcio,
Villa, M., Franco, E. K., & Meza, A. R. (2022). Evaluación de la
percepción ambiental de estudiantes universitarios del municipio de
Cajeme para la implementación de un Observatorio Ciudadano Ambiental. Cuadernos Geográficos, 61(1), 64-78. https://doi.org/10.30827/cuadgeo.v61i1.21548
). En la comunidad de O’bourke, esta
situación se ve agravada por una insuficiente difusión de información
científica adaptada al contexto local y la ausencia de programas
educativos continuos pese a la existencia de medios masivos locales y
alternativos.
Este panorama contrasta con experiencias
documentadas en comunidades costeras de México, donde la participación
comunitaria en programas de turismo sostenible y monitoreo ambiental ha
elevado la percepción del riesgo México (Lacruhy y Aguirre, 2025Lacruhy,
C., & Aguirre, L. (2025). Normatividad y percepción del turismo
sostenible en un área de protección de flora y fauna en México. European Public & Social Innovation Review, 10, 1-20. https://doi.org/doi.org/10.31637/epsir-2025-1214
), destacando así la influencia
crucial de las políticas públicas y los mecanismos de participación en
moldear las percepciones colectivas.
La priorización de problemas inmediatos sobre la acción climática a largo plazo y el repertorio de soluciones reactivas visualizadas por niños y adultos sugieren que las estrategias efectivas deben reconectar lo global con lo local y lo abstracto con lo concreto. En resumen, las propuestas de acción, tanto verbales como gráficas, se limitan a un marco reactivo.
Esto
subraya la necesidad de intervenciones educativas y comunicativas que,
partiendo de estas representaciones existentes, construyan puentes
cognitivos y emocionales hacia una comprensión de las causas sistémicas y
las consecuencias acumulativas. Incorporar las narrativas y símbolos
infantiles en campañas de comunicación, como sugieren los resultados,
podría ser una vía importante, ya que estos materiales gráficos reflejan
y a la vez pueden ayudar a transformar el imaginario social compartido.
(Núñez et al., 2008Núñez, L., Espina, M., Martín, L., Vega, L., & Ángel, G. (2008). Perspectiva metodológica en las percepciones socioambientales. Población cubana y comunidades locales. Editorial Caminos.
)
La escasa participación en acciones colectivas, atribuida a la falta de información, la baja percepción de riesgo y la ausencia de liderazgo, señala una desconexión crítica entre el conocimiento disponible y la movilización social. Esto implica que las campañas de concienciación deben trascender la mera transmisión de datos científicos.
Deben diseñarse para conectar explícitamente las causas y efectos del cambio climático con las realidades locales, los medios de vida y el bienestar comunitario inmediato, fomentando un sentido de autoeficacia y responsabilidad compartida.
La percepción de una falta de convocatoria por parte de los líderes comunitarios e instituciones es un punto crítico que resalta la necesidad de fortalecer el rol de las organizaciones comunitarias y de facilitadores locales, así como la necesidad de crear canales efectivos para la movilización y la gobernanza participativa.
Por lo anterior, este estudio de caso refuerza la noción de que las asimetrías en la investigación ambiental persisten y que la incorporación de las ciencias sociales y de metodologías que capturen la dimensión simbólica es indispensable para develar las barreras culturales y cognitivas que obstaculizan la acción climática. La percepción social, materializada tanto en el discurso como en el imaginario visual, no solo refleja el nivel de conocimiento, sino también un entramado de actitudes, valores, experiencias y prioridades comunitarias. Comprender este entramado es un prerrequisito fundamental para diseñar políticas de adaptación y mitigación que sean no solo técnicamente sólidas, sino también culturalmente sensibles, socialmente justas y capaces de generar un compromiso activo y sostenido por parte de las comunidades vulnerables al cambio climático.
Conclusiones
⌅El presente estudio confirma que los análisis de percepción social constituyen una herramienta socioambiental inestimable para evaluar la forma en que las personas en comunidades vulnerables perciben el cambio climático y sus efectos. La investigación en la comunidad costera de O'bourke, provincia de Cienfuegos, Cuba, ha revelado que sus actores sociales poseen un conocimiento insuficiente sobre el medioambiente y específicamente, sobre el cambio climático, lo que se traduce en una baja percepción del riesgo ante este fenómeno y sus adversidades asociadas, tales como la sequía, la contaminación marina, el vertimiento de residuos, la contaminación atmosférica, la deforestación del bosque de manglar y la disminución de la biodiversidad marina. Además, demuestra la existencia de una brecha entre la conciencia ambiental y la acción climática.
Estos hallazgos son de suma utilidad para el manejo de los recursos costeros, el perfeccionamiento del trabajo comunitario integrado, la estrategia de comunicación climática y la contextualización de acciones del Plan de Estado Tarea Vida. Los resultados subrayan la necesidad de implementar estrategias educativas y participativas que promuevan un diálogo de saberes, fomenten una mayor comprensión de los riesgos climáticos y estimulen la inclusión, así como la simetría social y ambiental en la toma de decisiones, garantizando una adaptación más resiliente y sostenible ante el cambio climático. Se recomiendan la realización de talleres comunitarios co-diseñados con científicos y líderes locales; incorporar narrativas infantiles en campañas educativas; y la creación de políticas que vinculen adaptación climática con desarrollo infraestructural.